¿Qué aporta la medicina estética al paciente oncológico?

30 de diciembre de 2020 |
[ ESPECIALIDADES ]

El cáncer es una enfermedad muy extendida en los países desarrollados y se prevé que esta enfermedad irá aumentando de forma gradual durante el siglo XXI. Según el Programa Europa contra el cáncer, en los próximos años, dos de cada tres europeos van a padecer cáncer. En España se calcula que hay 150.000 nuevos casos anuales (1). y según la SEOM (2015) “Una de cada dos personas que nace hoy en España será diagnosticada de cáncer a lo largo de su vida”. El cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte en España (2), después de las enfermedades cardiovasculares, pero también aumenta el porcentaje de personas que sobreviven a la enfermedad, debido a un diagnostico cada vez más precoz, al abordaje multidisciplinar en su diagnóstico y orientación terapéutica, y a la utilización de protocolos de tratamiento cada vez más efectivos.

Actualmente, el 5% de la población es superviviente de cáncer según la SEOM (2015). Ya en 2011, Tarsilo Ferro, y Josep M. Borras, avisaban de que “una bola de nieve está creciendo en los servicios sanitarios: los pacientes supervivientes con cáncer” (Gaceta Sanitaria 2011). (3)  El cáncer ya no es sinónimo de muerte para la mayoría de los pacientes. Globalmente el 60% se curan o cronifican (4). Esto conlleva la necesidad de abordar el paciente oncológico como un enfermo crónico, que necesita alcanzar unos estándares de calidad de vida que forman parte de lo que denominamos “los retos de la supervivencia”, y en los que, entre otros, la recuperación de la imagen tiene un papel fundamental, evitando la estigmatización, favoreciendo la autoestima y ayudando a la potenciación del sistema inmunitario (5). Al hablar de calidad de vida vamos a referirnos a la salud global del sujeto, entendida no como ausencia de enfermedad, sino como bienestar en su relación con la enfermedad oncológica y sus tratamientos (OMS). Muchos pacientes oncológicos permanecen con secuelas físicas y psicológicas derivadas del diagnóstico y los tratamientos recibidos. Los avances terapéuticos posibilitan que el profesional sanitario, el paciente y todos los agentes sociales implicados, trabajen juntos buscando claves que le permitan al paciente afrontar su vida personal, familiar, social y laboral una vez superada la enfermedad.

La Medicina Estética puede actuar en la prevención de esta enfermedad, en el diagnóstico precoz y en la recuperación tras el tratamiento oncológico.

Los médicos estéticos pueden tener un papel importante en la prevención de nuevas neoplasias proponiendo recomendaciones higiénico-dietéticas como las que se recogen en el Código Europeo Contra el Cáncer:

No fumar.

Evitar la obesidad.

Realizar actividad física.

Aumentar el consumo de frutas, verduras y hortalizas.

Limitar el consumo de grasas de origen animal.

Moderar el consumo de alcohol.

Utilizar fotoprotectores.

Aplicar las normas de protección radiológica.

Someterse a las pruebas de detección precoz de cáncer de útero, mama, colón y próstata a partir de una determinada edad.

Participar en los programas de vacunación contra el virus del papiloma humano  (VPH) y el de la hepatitis B (VHB).

Por otra parte,  la Medicina Estética puede jugar también un importante papel en la detección precoz del cáncer al realizar la historia clínica de un paciente, ya que en la anamnesis  puede referirse alguno de los síntomas asociados a esta enfermedad o bien hallar algún signo objetivo en la exploración (por ejemplo, síntomas como un dolor persistente en el tiempo, sangrado o hemorragias anormales, tos o ronquera persistente, cambios en los hábitos urinarios o  intestinales o pérdida de peso injustificada o signos como un nódulo, una herida o úlcera que no cicatriza, una mancha o lunar que cambia de forma, tamaño o color, una lesión que ha aparecido en la piel y aumenta de tamaño entre otros). En estos casos se deberá estudiar la causa de estos signos y síntomas y remitir el paciente al oncólogo para confirmar el diagnóstico.

La Medicina Estética, finalmente, se incorpora al tratamiento del enfermo de cáncer abordado a cada paciente desde una perspectiva bio-psico-social e interdisciplinar, que atiende a cada paciente como un todo y desarrolla un tratamiento global en el que se anticipen y atiendan todas sus necesidades. En Medicina Estética se destaca la importancia de los problemas de autoimagen y de los cambios corporales producidos por el cáncer, que provocan un fuerte impacto en la emocionalidad del paciente, alterando significativamente su calidad de vida. Las necesidades del paciente, deben ser la base del cuidado y la toma de decisiones personalizada. En este sentido la Medicina estética trabaja en las posibilidades de prevención de las complicaciones relacionadas con tratamientos (quirúrgicos,  de radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida a dianas moleculares, inmunoterapia, terapia hormonal y trasplantes de células madre)  y en reparar las secuelas de la enfermedad en la imagen corporal, aplicando técnicas de Medicina Estética, Estética, Cosmética y Dermatocosmética, habiendo trabajado sobre todo las consecuencias ocasionadas por neoplasias hormonodependientes de la mujer como cáncer de mama, útero y ovario.

El abordaje multidisciplinario permitirá aportar a los pacientes información, medidas de prevención, con especial atención a los estilos de vida y al diagnóstico precoz, y el tratamiento de los síntomas y efectos adversos asociados a las terapias oncológicas, así como atención psicológica y modificación de hábitos que conduzcan al bienestar y a mejorar la calidad de vida

Referencias

  1. Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte (EDCM – Marzo 2016 (1/7). Defunciones según la Causa de Muerte en 2014. Instituto Nacional de Estadística http://www.ine.es/prensa/np963.pdf
  2. Fuente: http://www.seom.org
  3. Ferro T. Borras J. “Una bola de nieve está creciendo en los servicios sanitarios: los pacientes supervivientes con cáncer”. Gac.sanit.2011;25(3):240-245
  4. Gómez Portilla, A; Martínez de Lecea, C; Cendoya, I; Olabarría, I; Martín, E; Magrach, L; Romero, E; Cortés, J; Muriel, J; Márquez, A; Kvadatze, M Prevalencia y tratamiento de la patología oncológica en el anciano. El reto que se avecina. Rev Esp Enferm Dig 2008; 100(11): 706-715
  5. Vázquez C, Castilla C. Emociones positivas y crecimiento postraumático en el cáncer de mama. Psicoon­cología 2007; 4, (2-3): 385-404

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